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lunes, 27 de junio de 2016

#NoTePuedesPerder: I Congreso Nacional de Bioética 2016


La SAIB (Sociedad Andaluza de Investigación Bioética) colabora con la Fundación Bioética de Córdoba en su congreso nacional sobre la "Corporalidad". Se celebrará los días 18 y 19 de noviembre de 2016 en Córdoba.

También nosotros, os animamos a participar con vuestras aportaciones, fruto de vuestra experiencia y actividad investigadora. Fecha límite para enviar los resúmenes de las comunicaciones orales y póster: 20 octubre de 2016.


 http://www.bioeticacs.org/congreso/  

domingo, 19 de junio de 2016

#NoTePuedesPerder: Bioética: debate en valores; miércoles 22 de junio



Nos llega esta iniciativa interesante que se celebrará en Sevilla este miércoles 22 de Junio. Por si te interesa y puedes acudir.



#OPINIÓN: LA ÉTICA DEL SILENCIO

Hoy compartimos un artículo de nuestra gran colaboradora Gloria Mª Tomás...es difícil expresar en tan poco espacio tanto de cierto; merece la pena que te pares a leerlo. Que nos paremos...esto es!

LA ÉTICA DEL SILENCIO
Nuestro tiempo se ufana de ser el de la vida intensa, y esa vida intensa no es sino una vida agitada; velocidad, eficiencia,  eficacia, cantidad. Hay un sinfín de objetos que, para correr más, invaden nuestra intimidad -móvil, Ipod, portátil, coche…- y  pontifican nuestra vida social, de tal modo que, como canta  Amaral ¡sin ti, no soy nada...!
Se nos ha olvidado que los grandes gozos no se saborean corriendo, aunque quizás podamos asimilarlos,  y que en la vida hay un plus, un algo que el hombre anhela y del que nunca se cansa: lo inefable.
Se ha escrito que lo peligroso de las balas no es el trozo de plomo de que constan, sino su velocidad. Por analogía, lo malo  de nuestra civilización no es la técnica, ni siquiera la masificación, sino su prisa, que desdibuja el  silencio creador propio de la dignidad  de la  existencia humana. Apuesto por  recuperar los ratos de la buena soledad.
Soledad no es fuga del mundo o misantropía, como tampoco callar significa estar mudo. Necesitamos de los demás y de las cosas, pero no debemos correr siempre tras ellos como un rebaño. Soledad y comunicación se implican tan profundamente como callar y hablar; inspirar y expirar.  Pero para comunicar hay que aislarse  con alguna frecuencia, y preguntarnos por el sentido de las cosas una y otra vez con el fin de caminar personalmente  el misterioso acontecer del vivir.
La ética del silencio,  inspiradora de nuestro comportamiento en tanto “deber ser”  y “ser plenamente”  ha de ir respondiéndonos a  preguntas cruciales  ¿Qué es la vida? ¿Qué es mi vida? ¿Qué va a ser de mí? ¿Y los demás? ¿Y mi amor? ¿Y mis proyectos? ¿Y mis dolores? ¿Dónde estás felicidad…? Surgen así parámetros no negociables que abren caminos a todas las cuestiones significativas a la que estamos convocadas y a la que anhelamos.
Los buenos silencios interiores nos enseñan de una vez por todas que las carencias, personales o de los otros que, como mínimo parece que nos molestan pero constituyen el vivir. Si, cuando de algo se carece, o no se ha descubierto, o se ha perdido, ahí está  -o puede estarlo, o debe hacerlo- el otro.
La vida no vuelve, por eso se entienden las prisas y las urgencias; también hay que recordar que, a diferencia de lo que le ocurre en el animal, el hombre no sabe por instinto lo que debe hacer necesariamente. Nunca somos ni seremos una exclusiva materia de nuestros cálculos; dentro de las limitaciones humanas, y fuera de las complejidades familiares, sociales y políticas, cada persona tiene delante de sí la posibilidad  de realizar  la síntesis vital de su existir, trazando por un camino amplio y estrecho a la vez la ruta de su felicidad.

La ética del silencio, de la reflexión,  está para recuperar lo que nos habita dentro, para escuchar la vida que está fuera. “El silencio está en todas partes/ y persigue con su prestigio intacto/ su porvenir inédito”, expresa San Juan de la Cruz.

jueves, 9 de junio de 2016

#OPINIÓN... ¿SÍNDROME DE DOWN O PERFECCIÓN?

Queridos seguidores!!


Hoy, en nuestra sección de #Opinión os lanzamos una pregunta que quizá os sorprenda, pero todo tiene su porqué. 
Aquí os dejamos la emotiva carta de una mujer a la que su ginecólogo le aconsejó abortar porque su hija tenía Síndrome de Down:

Ahora ha decidido compartir esa misiva en las redes sociales.Courtney Baker acudió al ginecólogo para comprobar el estado de salud de su primer bebé, una deseada niña. El ginecólogo le advirtió de que la pequeña nacería con Síndrome de Down y le recomendó abortar. Ante su negativa, el médico continuó presionándola para hacerlo.Finalmente tuvo a su hija Emersyn Faith y asegura que junto a ella vive el momento más feliz de toda su vida. Quince días después del nacimiento de la pequeña, Courtney escribió una carta dirigida a su médico en la que le explica lo traumático que fue para ella su veredicto médico.



“Querido Doctor,
Un amigo me dijo hace poco que cuando el especialista en ecografías y sonogramas vio a su hijo le dijo:”Es perfecto”. Cuando su hijo nació, lo hizo con Síndrome de Down, por lo que fue a visitar a ese mismo médico. Este miró al pequeño y dijo: “Te lo dije, es perfecto.”


Su historia me desgarró. Aunque estaba agradecida por la historia de mi amigo, me llenó de dolor no haber tenido a ese médico. Me hubiera gustado que ese fuera usted. Vine a usted en el momento más difícil de mi vida. Estaba completamente aterrorizada, ansiosa y desesperada. Aún no sabía la verdad sobre mi bebé, y eso es lo que necesitaba desesperadamente. Pero en lugar de apoyo y aliento, usted sugirió que interrumpiera el embarazo de nuestra hija. Le dije su nombre, y usted nos preguntó si entendíamos la baja calidad de vida que tendríamos con un niño con Síndrome de Down. Sugirió que reconsideráramos la decisión de continuar con el embarazo.

Desde esa primera visita, temíamos todas las que le siguieron. El momento más difícil de mi vida se hizo casi insoportable, ya que nunca me contó usted la verdad. Mi hija era perfecta. No estoy enfadada. No estoy amargada. Estoy muy triste. Estoy triste porque esos pequeños corazones palpitantes que ve todos los días no le llenen de una admiración perpetua. Estoy triste porque los intrincados detalles y el milagro de esos dulces dedos de manos y pies, pulmones ojos y oídos no le hayan hecho reflexionar. Estoy triste porque dijera que un niño con Síndrome de Down disminuiría nuestra calidad de vida.

Y se me rompe el corazón con la posibilidad de que se lo diga, hoy en día, a otra madre. Pero sobre todo estoy triste porque nunca hubiera tenido el privilegio de conocer a mi hija, Emersyn.


Porque, como ve, Emersyn no sólo ha aumentado nuestra calidad de vida, sino que ha tocado los corazones de miles de personas. Ella nos ha dado un propósito y una alegría que es imposible expresar. Ella nos ha dado sonrisas más grandes, más risas y los besos más dulces que jamás hayamos conocido.
Ella nos abrió los ojos a la verdadera belleza y al amor puro. Así que rezo para que ninguna otra madre pase por lo que yo pasé. Mi oración también es para que usted vea la verdadera belleza y el amor puro en cada ecografía que haga.

Y mi oración es para que cuando vea al próximo niño con Síndrome de Down aún escondido en el vientre de su madre, mire a esa madre y le diga la verdad: Su hijo es perfecto".